Pablo Gagliesi recibió el premio ISIT DBT Service por su trayectoria en la diseminación de DBT

Pablo Gagliesi recibió el premio ISIT DBT Service por su trayectoria en la diseminación de DBT

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Pablo Gagliesi recibió el premio ISIT DBT Service por su trayectoria en la diseminación de DBT

ISIT DBT es la International Society for the Improvement and Teaching of Dialectical Behavior Therapy, la sociedad más prestigiosa que nuclea a educadores e investigadores alrededor del mundo de DBT  (Terapia Dialéctica Conductual) y terapias basadas en la evidencia en salud mental.

ISIT DBT anualmente entrega un premio: el ISIT DBT Service Award. Este galardón ha sido entregado en los últimos 28 años a personas de reconocida trayectoria, como  Dr. Kathryn Korslund, Dr. Martin Bohus, Dr. Tom Lynch, Shelley McMain, Ph.D,  Alan E. Fruzzetti, Ph.D., Prof. Michaela Swales entre otras personalidades destacadas del mundo de la salud.

En este año 2023, en la Conferencia Anual en Seattle de noviembre, la sociedad ha galardonado al Dr. Pablo Gagliesi, primer latinoamericano, con el ISIT DBT Service Award.

Se trata de un reconocimiento a su carrera como clínico, supervisor, profesor, y su trayectoria en la diseminación de DBT que han marcado a miles de profesionales en la región, transmitiendo entusiasmo y conocimiento. También por su interés en temas como suicidio, problemas conductuales en adolescentes, trastorno límite de la personalidad y su compromiso en acercar DBT, un modelo basado en la evidencia, a la comunidad de consultantes y sus familias que lo requieren.

Te compartimos los agradecimientos de Pablo Gagliesi: 

Quiero agradecer a la comunidad de terapeutas, consultantes, allegados y personas que trabajan conmigo. También extender mi agradecimiento a mis maestros y en especial a Dr DuBose (compañero en crimen de diseminación de DBT), Dr. Linehan, Dr. Ivanof, Geraldine Rodriguez, colegas en BTech, DBT Iberamérica, incluida Eugenia Olavide, Fundación Foro y  Editorial Tres Olas, entre otros. No hay suficiente lugar en este texto para  nombrar a todas las personas que de alguna manera me acompañaron a lograr este reconocimiento.  

 ¿Hay algún adolescente en este momento, en este preciso momento, en algún lugar de este extenso continente, pensando que es mejor idea pedir ayuda, usar una habilidad de DBT, pensar que mañana puede ser mejor en lugar de morir? Si en este momento eso está pasando, este camino es valioso.

 Decimos en nuestra comunidad en DBTI  que nos guían valores, siempre he tenido reservas con esos valores, cierta incomodidad. 

Por ejemplo, decir: “volver accesible los tratamientos que funcionan a todos los que lo requieren es una meta muy loable”, suena como una frase dicha desde un lugar de poder y privilegio.

Pero, finalmente,  es una frase debajo de la cual se esconde una forma extraña de generosidad.

Volver accesible los tratamientos que funcionan suena como un valor, una creencia que guía nuestros actos porque somos profesionales, buena gente y tenemos principios que rigen nuestras acciones.  

Generosidad y bondad son palabras sobrevaloradas. No hay simplemente bondad en esos valores, o al menos nuestras acciones no deberían depender sólo de esa cualidad. ¿Por qué? Porque no se trata sólo de nuestros valores. Sino de un derecho. No se trata de una propiedad intrínseca del nosotros, sino de una propiedad natural de los otros.

Las personas tienen el derecho inalienable a tener acceso a la salud mental. Lo que estoy diciendo es que es un derecho humano el acceso a la salud mental. 

Si asumimos que el derecho a la salud mental es un derecho humano, vamos a poder crear una nueva ética secular. Lo repetiremos hasta el cansancio, hasta  volverlo una regla mental y  convertir en  tabú no tener ese derecho cumplido e indignarnos cuando falta.  

Trato de convencerme día a día que no hacemos esto simplemente  por valores, sino porque tenemos que hacerlo, para instalar un  derecho, y por lo tanto la equidad, para reparar lo dañado, para estar con lo incurable, para acompañar al abandonado. 

Muchas gracias.